Conoce más sobre inseguridad alimentaria y desperdicio de alimentos

En el año 2022, Perú lideró la tabla de inseguridad alimentaria en Sudamérica de acuerdo a un informe recopilado por ONU, el mismo que detalló que 16,6 millones de peruanos no tienen acceso regular y permanente a alimentos en calidad y cantidad suficientes para sobrevivir y la actual coyuntura política, económica y climática que atravesamos no ha hecho más que agravar esta situación.

Una adecuada gestión de donación de alimentos podría ofrecer una solución a este problema, redirigir los excedentes de insumos seguros a quienes los necesitan, reduciría la pérdida y desperdicio de alimentos al mismo tiempo que se incrementarían los índices de seguridad alimentaria en poblaciones vulnerables. No obstante, para aumentar la donación de insumos alimentarios se requieren incentivos que motiven a particulares y empresas a donar en lugar de desechar los excedentes de alimentos seguros.

La pérdida y el desperdicio de alimentos es uno de los mayores retos del sistema alimentario. Dichas pérdidas se producen en todas las fases de la cadena de suministro y son la causa de importantes costos sociales, medioambientales y económicos.  Se calcula que un tercio de los alimentos producidos en el mundo se pierden o desperdician a lo largo de la cadena de suministro. Esto supone aproximadamente 1.300 millones de toneladas de alimentos al año que acaban en los vertederos.

DESAFIOS FRENTE AL PROBLEMA DE LA PERDIDA DE INSUMOS ALIMENTARIOS

Cultura escasa en términos de donación de alimentos

Falta de Incentivos fiscales para donantes: La donación de alimentos ayuda a mitigar los costos del hambre y a estimular la economía, pero también puede ser costosa, ya que los donantes de alimentos deben dedicar tiempo y dinero para recuperar, empaquetar, almacenar y transportar el excedente de alimentos que de otro modo se desecharían, generalmente sin costo alguno. Las leyes tributarias podrían ayudar a compensar estos gastos y generar un incentivo para donar, o podrían crear una barrera adicional para la donación, contribuyendo a una mayor pérdida y desperdicio de alimentos. Sería más probable que las empresas donantes donen el excedente de alimentos a los bancos de alimentos si recibieran una deducción benéfica para compensar el costo del transporte y la logística. 

Sanciones frente al desecho de alimentos no contempla a toda la cadena de suministros de alimentos: A través de la Ley de Donación de Alimentos, que contiene un requisito de donación (“obligatoriedad de donación”) la cual prohíbe a todas las tiendas de alimentos y supermercados desechar o destruir los alimentos que hayan perdido valor comercial pero que sigan siendo aptos para el consumo humano.  Esta disposición no se extiende a otros actores de la cadena de suministro de alimentos, como hoteles, restaurantes o los mismos consumidores, que pueden tener excedentes de alimentos seguros.

Falta de conocimiento acerca de los procedimientos de seguridad para la donación de alimentos:

Los posibles donantes suelen tener dudas sobre cuáles son las normas de seguridad alimentaria que se aplican a los alimentos donados, en contraposición a los alimentos comprados, así como cuáles medidas son necesarias para donar alimentos de manera segura en cumplimiento de las normas aplicables. Como resultado, el excedente de alimentos seguros que podría haberse redirigido a las poblaciones necesitadas se envía en cambio a los vertederos. 

Protección frente a la responsabilidad para donaciones de alimentos:  Un importante obstáculo para la donación de alimentos es el temor de los donantes de que se les atribuya responsabilidad si alguien se enferma después de consumir alimentos donados 

Criterios para el etiquetado de fechas de vencimiento: Una de las principales causas del desperdicio de alimentos y un obstáculo para la donación de alimentos es la idea errónea generalizada sobre las etiquetas de fechas tales como «vender antes de», «consumir antes de» o «consumir preferentemente antes de» en los productos alimenticios. Muchos donantes y consumidores interpretan estas etiquetas de fechas como indicadores de seguridad alimentaria. Sin embargo, en la gran mayoría de los alimentos, las etiquetas de fechas indican la frescura o calidad más que la seguridad alimentaria, y son pocos los alimentos que tienen más probabilidades de transmitir enfermedades a lo largo del tiempo. Sin embargo, los donantes y organizaciones de recuperación de alimentos cautelosos pueden descartar los alimentos después esa fecha, incluso si son perfectamente seguros para donar y consumir.

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